jueves, 12 de abril de 2007

dia 4: Imilchil - Tslit - Agoudal - Todra -Tinerhir- Dades - Djebel Sahro - Nkob


Si el día anterior habia sido excepcional, este no lo sería menos descubriendonos maravillas como los lagos Tslit e Isli, las gargantas del Todra y el impresionante Djebel Sahro.


El dia amanece claro y despejado. Bajo a desayunar y veo a Joaquin que ha puesto su moto al sol ya que no arranca. La mia tampoco y hago lo propio. Después de desayunar, nos despedimos de Eugenio y sus amigos, y tras empujar mi moto por las callejuelas de barro de Imilchil para arrancarla nos encaminamos al Lago.



Llegamos al lago. El paisaje es fantastico con las montañas nevadas reflejadas en él. Hubiera sido perfecto para las fotos de no ser por una ligera brisa que impedia un reflejo nitido. Veo que hay una pequeña pista que parece rodear el lago, que no dudo en que la voy a explorar ni un instante. Vamos al albergue del lago. Alli Joaquin decide quedarse para ahorrar combustible mientras Paco y yo recorremos la pista del lago, debido a que es muy probable que no nos llegue la gasolina hasta la proxima estación en Tinerhir, especialmente a Paco y a Joaquin.

Paco y yo tomamos la pista que bordea el lago. Al llegar a la mitad del perímetro del lago hay una desviación que tomamos y nos abre paso a una planicie entre dos hileras de montañas nevadas de formas preciosas. Veo a lo lejos a alguien montando un burro, y tengo la sensación de estar en Mongolia u otro enclave del asia central.

La pista es de tierra marron oscuro y a los bordes la nieve cubre intermitentemente el terreno dejando pequeños claros. A medida que avanzamos la perspectiva de las montañas cambia, el paisaje nos seduce cada vez mas y tenemos la sensación de estar en un lugar especial. Seguimos avanzando, a pesar de que no queremos hacer esperar a Joaquin y que nos damos cuenta de que la gasolina no nos va a llegar. Llegado a un punto, Paco me dice que nos volvamos. Le digo que le demos solo un poco mas, hasta una pequeña elevación que se distingue. Al llegar alli, aparece ante nosotros el fantástico lago, con el fondo de las montañas nevadas, absolutamente sensacional.





















Nos detenemos a contemplar el lugar y sacar algunas fotos. Pienso que el lugar majestuoso y solitario es como un secreto ideal para compartir con alguien especial, y que no tardaré en volver, aunque se que si vuelvo su imagen sera diferente, probablemente sin nieve.

Paco me dice que se le ha encendido la reserva. Le digo que creo que es casi imposible que llegue a la gasolinera, aunque no nos preocupa en exceso ya que si nos quedamos sin gasolina será cerca de la estacion de servicio. Regresamos contemplando por ultima vez la belleza del lugar.

De regreso en el albergue del lago, tomamos un té y me doy cuenta de que con la pista del lago se me fue la cabeza y que llevamos mucho retraso. Son ya las doce (las dos en España) y nos espera una larga bajada por pistas principalmente a Tinerhir y luego el Djebel Sahro, y probablemente alguno se quede sin gasolina, por lo que explico la situación a mis compis e intento que nos apuremos.

Al poco de dejar Imilchil, el asfalto termina, y avanzamos a ritmo rápido por una pista sin asfaltar pero transitable por todo tipo de vehiculos. El mayor peligro son las roderas en algunas zonas que nos dan algun susto. Pasado Agoudal, subiendo hasta el inicio de las gargantas del Todra vamos realmente rápido, por una pista lisa de tierra con tramos de piedra intercalados y algun vadeo, donde incluso tomamos alguna curva cruzando un poco la moto.



















Llegamos a un alto donde el paisaje cambia radicalmente, la tierra es mas rojiza, y nos quedamos admirados por la vision del valle del Todra. Bajamos durante unos quilometros hasta llegar al asfalto. A partir de ahí vamos bastante despacio (para mi desesperación ;-) pensando en lo que nos quedaba) tratando de estirar la gasolina al máximo. Pasamos varios pueblos de construcciones de adobe rojizo que contrastan con el verde intenso de los cultivos del valle, y vamos entrando en la zona del norte de las espectaculares gargantas del Todra. Al llegar al meollo de las mismas vemos las hordas de turistas y autobuses, y me entran ganas de salir pitando. Paso por delante de un hotel en las mismas gargantas, en la terraza del cual pase la noche hace años en mi primera visita a Marruecos, en un caluroso mes de Julio hace seis o siete años. Un bonito recuerdo. Acostado, mirabas hacia arriba y veias las impresionantes paredes de las gargantas a los lados y el cielo completamente estrellado en el centro.


Tras parar al lado de un jardin, donde vemos unos escaladores alla arriba y nos llama la atención lo transparente del agua del río, seguimos viaje hasta Tinerhir, recorriendo la carretera con vistas al enorme y frondoso palmeral.

Llegamos a Tinerhir. Reconozco que no apostaba por que nos llegara la gasolina a todos, especialmente a Paco, que ha hecho milagros con sus ultimos litros de gasolina. Damos de beber a nuestras monturas, completamente secas (a Paco le queda poco mas de medio litro en el depósito, y Joaquin y yo tenemos algo mas). Sacamos la foto, sacamos pasta y comemos en una terraza, en el centro del pueblo, unos pinchos morunos.

Vamos retrasados y la segunda parte de la ruta corre peligro. Nos quedan cuatro o cinco horas de luz, y tenemos que hacer unos 60 km a Dades (menos de una hora) y sobre 100 km (no recuerdo exactamente) por la pista de Dades a Nkob, atravesando el Djebel Sahro. Nos han dicho que la pista tiene una bajada complicada y peligrosa, y no tenemos una idea de cuanto nos puede llevar, si 3 horas o seis. Llevamos dos dias de dos, llegando de noche y estamos de acuerdo en que no podemos seguir tentando a la suerte. Joaquin intenta llamar para informarse del estado de la pista, yo intento preguntar tambien, y les explico que este tramo quiza sea el mas bonito y de no realizarlo ese mismo dia deberiamos retrasar todo un dia y anular las reservas para hacerlo. Estudiamos distintas rutas alternativas, casi resignados a no hacer la ruta hoy. A traves del dueño del restaurante un señor, de la tienda de fosiles de al lado, dice conocer la ruta y que se hace en dos horas. Eso nos parece imposible, pero nos anima y decidimos que vamos a ir hacia el Sahro y una vez alli veremos si seguimos o nos quedamos. Los del restaurante se portan acelerando la comida y devoramos “al trago” en tiempo record los sabrosos pinchos.



















La carretera hacia Bouelmane – Dades es recta y desde ella vemos a la izquierda, precedido de una llanura de unos 15 km el mazizo del Djebel Sahro. Cerca de Bouelmane localizo el desvío, aunque me lo paso un par de kmpara estar seguro de que es y comenzar el track del gps desde el principio. Son las cinco de la tarde (7 en España). Una carretera estrecha y llana nos lleva directamente a las montañas. Se convierte en una pista de tierra con arenilla, donde Joaquin y Paco van realmente rápido, yo con mixtas voy rapido pero no les aguanto el ritmo. El paisaje es bonito y llama la atención el color naranja vivo de la tierra, intensificado por el sol de la tarde.



















Veo por el Gps que nos hemos desviado del track. La pista mejor debe seguir al pueblo. Retrocedemos unos metros y tomamos una pista en direccion a los picos, que va emperorando aunque no presenta dificultades. El sol esta ya muy bajo y nos da de frente.

Al llegar arriba, circulamos un tramo por la cresta de las montañas admirando las vistas. Cerca de el café situado en el punto mas alto nos cruzamos con una pareja muy simpatica de un frances y una española con un peque el la parte de atrás del todoterreno, con los que intercambiamos información sobre la ruta. Nos dicen que nos quedan 38 km, los 15 siguientes de bajada muy dura, hasta Nkob. Debian de ser las 6. Queda poco mas de una hora de sol.



Paramos a admirar la vista del Djebel Sahro al atardecer, realmente única (las fotos os daran una idea aunque no es lo mismo), sus formas espectaculares y los colores donde inesperadamente el verde esta presente.













Somos conscientes de que es demasiado tarde para acabar la pista de día. Hablamos sobre seguir o dar la vuelta. Paco lo tiene claro, adelante como siempre. Joaquin acepta seguir (pocos tios con motos como la suya se atreven a meterla por ahí). Con lo cual seguimos sin perdida de tiempo. La bajada es pronunciada y con precipicios, pero no tiene pasos muy dificiles. La abordamos despacio. Paco y Joaquin se paran porque el mono de agua de éste se ha enganchado en la rueda. Yo no me entaro, les voy esperando y aprovecho para sacar fotos. Las vistas siguen siendo irreales por lo fantasticas a medida que bajamos y la luz se apaga. Vemos algun pastor en las rocas y a un par de dromedarios.

Ya es de noche cerrada, al menos yo es la primera vez que conduzco de noche por una pista, sin gps no seriamos capaces de orientarnos de noche. La temperatura es ideal, como en verano, ya hemos dejado atras el frio del Atlas. En una curva de casi 360º que bordea la ladera, el GPS nos indica la direccion opuesta. Aunque creo que vamos bien retrocedo para estar seguro. Paramos a sacar una fotos, exhaustos pero de buen humor. Estamos algo chalados. Paco me recuerda que cuando le explique el plan de viaje le dije que a las cinco de la tarde en el hotel todos los dias, y nada de conducir de noche. Eso creia yo. En el tiempo que paramos una mujer joven llega a nosotros jadeando, desde unas casas bastante mas abajo. Nos ofrece dormir en su casa, declinamos y nos indica el camino. Le damos una propina y seguimos. Ya queda poco. La pista es más arenosa y vamos mas rapido. Antes de llegar perdemos el track pero seguimos a ojo, viendo las luces de las casas y finalmente la carretera, a la que accedemos por un camino estrecho.


Estamos en Nkob. Explico a Paco y Joakin que el Hotel está un poco mas lejos. Paramos a tomar un té, con un guia de montaña. Solo nos acercamos al local y ya sacan una mesa a la terraza para ponernos comodos. Nos relajamos un rato y continuamos al Hotel, riad du sud, una kasbah en un oasis, donde resultamos ser los unicos huespedes. El sitio es muy chulo. Cenamos (regular) y a la cama. El dia ha sido completo.

dia 5: Tanhasste - Nkob - Zagora - Mhamid


Por el valle del Draa, una pista paralela a la carretera zagora -agdz recorre el palmeral

Dia 5

Nos levantamos con la luz de la mañana que entra a traves de las diminutas ventanas de nuestra bonita habitación en la torre de la kasbah, de paredes de adobe y paja sorprendentemente gruesas. De nuevo el dia amanece perfecto. Salgo a la terraza de este pequeño palacio de barro y veo entre las palmeras del oasis los campos verdes de trigo. Es una delicia la temperatura y el frescor del aire a esta hora.

Salimos por una corta pista arenosa que atraviesa el oasis y ponemos rumbo a Zagora, recorriendo en sentido inverso el tramo desde Nkob que hicimos ayer de noche. La carretera es recta y algo monotona, pero el paseo en moto es un placer, a ritmo relajado, con el aire fresco, bajo un sol que todavía no castiga, con el gustillo interno de haber descansado bien tras una etapa excepcional el dia anterior y con la ilusion de recorrer la siguiente pista por el palmeral del valle del Draa hasta Zagora.

Por el camino, en plena carretera encontramos durante un par de kilómetros muchas piedras enormes, de tamaño parecido a una calabaza muchas y otras mayores. No nos explicamos que hacen alli, quiza algun camion perdio su carga. Nos alegramos de no habernoslas encontrado de noche.

Tras repostar, comprar agua y charlar con los niños que se acercan en la gasolinera, que dicen que estan de vacaciones por el Ramadan (dudo que sea verdad), seguimos y encontramos fácilmente el comienzo de la pista, donde paramos. Aparece un alemán en bici con alforjas, delgado y de pelo blanco, es difícil decir su edad, 50 años quiza. Se para a hablarnos en español. Nos cuenta que ha estado en Marruecos varias veces, y hoy va al Djebel Sahro, que nosotros pasamos ayer, aunque se quedara en el refugio de abajo, sin subirlo. Sopla una ligera brisa justo en la direccion opuesta a la que va, que tendrá que soportar posiblemente casi todo el día. Nos quedamos admirados de su serenidad. Se despide y emprende lento su lucha estoica con el viento que le frena.

Son las 10:00 (12:00 en España). Hoy vamos bien, y la ruta no esta tan apretada como otros días. Debemos estar en Zagora antes de las dos para ir yo al banco. Nos acercamos a Tamezmoute y al poco vemos el Draa, cargado de agua marron y trazando curvas amplias que dividen en dos el palmeral, donde vemos mujeres trabajar entre el trigo, en las pequeñas parcelas en las que esta dividida la valorada y rica tierra regada por el río. Un niño nos ofrece una caja naranja de datiles, se deben de producir un monton alli, y son excelentes. Me acuerdo de Hashim, un agricultor de este valle que me abrio las puertas de su casa el año pasado, y que pienso visitar para entregarle copias de las fotos que saque entonces.

La pista es divertida, con curvas, atravesando algunos pueblos, a veces por el palmeral y otras veces mas al exterior por una zona mas desertica. Veo una pista que se dirige al palmeral mismo, que me recuerda a alguna recorrida el año pasado, con un suelo de arcilla seca de formas redondeadas y por el mismo centro del palmeral.

Veo una especie de Kasbah en lo alto y tomo el desvío a la derecha para intentar llegar al río. Por este tramo hay bastante gente, todos nos indican que el camino está cortado. Llegamos al río donde las mujeres están haciendo la colada. Hay un paso de troncos grandes de madera, y estos dos, de cachondeo, me dicen que vamos a pasar por ahí las motos a mano entre los tres.

Tras pasar varios pueblos, disfrutando de un pilotaje más rápido y divertido, la pista se desvía hacia el desierto y se vuelve muy pedregosa. Procuramos cuidar las mecánicas ante tanto bache y piedra suelta. Tengo un susto, y estoy a punto de caerme, a poca velocidad pero sobre una pista de piedra sobre piedra, al final doy gas y puedo salir.

Nos vamos acercando a Zagora. Hay algún tramo de arena, pero muy pequeño. La pista, transcurre lejos del palmeral y mejora, y empiezo a ir rápido. Paro a esperar y los veo aparecer a lo lejos, su imagen aparece ondulada debido al calor.

Llegamos por fin a Benizouli. Desde allí se puede seguir por pista, pero tomamos la carretera a Zagora. Antes paramos a tomar una refresco en una de esas tiendas pequeñas que tanto abundan, quizá una de las pocas alternativas para salir adelante fuera de la agricultura o ganadería. Charlamos un rato sobre la vida en Marruecos y con paciencia consigo convencer a unos chavales para sacarles una foto.

Llegamos a Zagora. Es el lugar más turístico con diferencia que hemos visitado. Se ven un montón de todoterrenos y motos, muchos españoles. Paro en el Banco para sacar dinero con la visa y el pasaporte. La cola de marroquíes es grande. Me atienden muy bien. Delante de mí, un guía marroquí joven, cojo y espabilado acompaña a una inglesa tonta y gorda, disfrazada de turista británica, que parece no enterarse de nada aunque agarra los billetes con fuerza “How much is supposed to be this?”

Cruzamos Zagora hacia el sur hasta llegar al Kasbah Asmaa. Parece que todos los españoles acabamos en este hotel. Dejamos las motos en el aparcamiento del hotel donde continuamente hay tíos ofreciendo los servicios de taller para las motos. Por fin llegamos a un Hotel de día! Y este tiene piscina!!

En la recepción una mora muy risueña y simpática nos recibe. En general los marroquíes parecen trabajar de muy buen humor. La habitación triple que nos han reservado es de matrimonio más individual. Señalo a mis polvorientos compañeros y les pregunto que pareja de nosotros creen que va a compartir la cama. Lo arreglan mientras cubro los papeles. La encargada lee el papel donde he cubierto mis datos incluida la profesión, me mira de arriba abajo con el traje lleno de polvo, la cara quemada y el sombrero de indiana jones y me dice riéndose “Professeur???” – Oui, oui. Je sui le professeur et ils sont mons estudants, Joakin et Pako”. Seguimos la broma mientras nos da una habitación con terraza a la piscina. Bajamos a comer en una mesa cerca de ésta, y no perdono un bañito unos largos.cortos, la piscina esta vacía y el agua esta fresca. La gente ha terminado de comer y nosotros lo hacemos relajadamente escuchando el canto de los pájaros. El menú es lo de siempre: tajine o cous-cous de lo que haya. Nos atiende una morita joven, muy morena, que no entiende ni un petit peu de francés, en prácticas seguramente. Yo quiero saber si el menú en la cena es el mismo, lo pregunto. Me mira diciéndome: “no me hagas esto, pide un plato y no me compliques” pero ve que no lo hago y pide ayuda. La cena es el mismo menú. Comemos bien. A mi me traen un cous cous para dos o tres que debió de sobrarles. Mientras espero el café, me tumbo a la sombra en una tumbona a la que había echado el ojo. Me quedo seco. Levanto la cabeza y veo el café que han dejado a mi lado y a mis compis catatonicos en sus respectivas tumbonas.

Voy a Zagora en busca de un sitio donde descargar la tarjeta de la cámara. Fallo grande el no haber comprado una mayor. Hace un calor tremendo y no se pueden dar ni dos pasos al sol. No me cuesta encontrar el sitio. Una jovencita muy eficiente y rebosante de autoconfianza que lleva un ciber pone a grabar los cds, mientras espero un buen rato. Es de piel muy oscura, ojos negros y grandes, labios muy gruesos, parece casi más del África subsahariana. Se nota que hay más gente negra o casi negra al sur. Mientras espero entra una amiga suya con la que se besa cariñosamente en ambas mejillas y conversa sin dejar de trabajar. Da la sensacion de que son gente joven muy cariñosa y con relaciones personales estrachas.

De vuelta en el hotel encuentro a Joakin hablando por teléfono con la BMW. Repasando su moto ve que se le ha rajado un guardapolvos de la rótula que sujeta el telelever a la horquilla delantera y la grasa que contenía se ha salido. También hay algo de aceite bajo su amortiguador delantero.

Luego habla con un amigo que le pregunta si ha sido por coger un bache: “- si, un bache... y diez millones de baches mas”. Joaquín se quedará en Zagora para que le reparen la moto, no acepta que nos quedemos, el se arregla, nos dice que vayamos a mhamid, según lo previsto.

Paco no ha visto el desierto nunca y vamos a ello, pero con demasiado retraso entre una cosa y otra. Al poco de tomar la carretera vemos un indicador a Tazzarine que señala el inicio de la pista a Rissani tan famosa. La carretera solo tiene asfaltada la banda central y hay que apartarse cuando vienen de frente. La arenilla me está dejando al rojo vivo el contorno de los ojos, y que con visera no veo bien y las gafas de calle no cubren demasiado. Tras un trecho monótono subimos un pequeño puerto y vemos una inmensa llanura. El sol se pone. Llegamos a Mhamid casi de noche. No hay tiempo para buscar las dunas y subimos a Alí a la moto de Paco, que con tacos ira mejor por la arena. Alí sin miedo alguno a pesar de algunos bandazos lógicos en la arena va indicando el camino con dos dedos a Paco, mientras yo voy pensando “a ver a donde nos lleva este fenómeno” aunque sin preocuparme demasiado. Tras dos o tres Km., paramos junto a una casa de adobe en medio de una zona de dunas bajas. Ali, va hacia la puerta y con sus llaves la abre. Nos ha llevado a una casa suya. Nos dice que las dunas están a no se cuantos Km. Le explicamos que no nos vamos a quedar, que se fije en que no tenemos maletas, que están en el hotel. A Paco le hace un montón de gracia el pillo este de Alí y los 40 ladrones y nos sacamos unas fotos con el pájaro. Volvemos a Mhamid siguiendo el GPS, por si acaso y tras tomar un te infame y agua partimos de vuelta, ya con noche cerrada.

Pero Marruecos nos reservaba aun una sorpresa para este día. La luna, llena y enorme, muy baja, nos iba marcando el camino. Era precioso. Fui estudiando donde parar para fotografiarla y lo hice en una zona de oasis. Fotografiar la luna es más complicado de lo que parece, y seguimos viaje a pesar de no haber sido capaz de captarla muy bien.

Regresamos prudentemente por la carretera donde hubo que apartarse de alguno que venia de frente. Al llegar al hotel Joakin nos esperaba contento en la terraza con una cervecita, le habían hecho una reparación de emergencia bastante aceptable.

dia 6: Zagora - Agdz - Taliouine -Tafraut











Atravesando el antiatlas, desde Taliouine millones de curvas






Desayunamos con calma y a gusto en el hotel. Paramos a comprar un mapa michelin para Joaquin, mientras yo compraba unas barras de cacao para los labios que teniamos fatal y un colirio. Entre la arenilla y sobre todo el protector solar que se derretía y me entraba en los ojos (pica un huevo) casi no podia abrirlos para conducir. Teniamos yo y paco tambien al rojo vivo los pomulos y el arco superciliar por los lados.

Nos dirigiamos a la casa de Hashim, un agricultor del palmeral que conoci sacando fotos el año pasado y me habia presentado a su familia y enseñado sus tierras el año pasado. Llevaba unas copias de fotos para entregarle. Reconozco el desvío y nos metemos pero al poco veo que no me siguen. Doy la vuelta y Joaquin nos explica que no va tranquilo con la moto así y que ha tomado la decisión irrevocable de regresar. Tampoco quiere que nosotros dejemos de hacer pistas por su causa ya que el no debe con la moto así. Dado que su postura es firme, acepto su decisión y vamos a despedirnos ya. Me doy cuenta que no llevo las fotos, las he extraviado, y como sé que si vamos a casa de Hashim nos llevara varias horas irnos, debido a su hospitalidad, decido que acompañemos a Joak hasta Agdz, asi nos aseguramos que no se avería nada mas salir, aunque creo que tiene todas las probabilidades de llegar a España sin problemas.

En Agdz, echamos gasolina y nos despedimos. Vemos pasar a joak desde una terraza en el centro de la villa y le damos el ultimo saludo. Mientras nos sirven el te, Paco me dice que el esta dispuesto a bajar a Tafraut pero que quiere regresar el sabado a España en lugar del domingo, para ir con mas margen si hay alguna complicación. Tengo la sensación de que el viaje ha dado tanto de sí en pocos dias que ya ha cubierto las expectativas de todos, y percibo cierta prisa o impaciencia por estar de nuevo en España. Me molestó un poco haber perdido el tiempo preguntando a los demas y estar tratando de cuadrar la planificación del viaje ayer y anteayer, y que nadie dijera nada, pero si ahora. De todos modos lo que decia Paco era razonable y creo que se estaba enrollando bastante por estar de acuerdo en llegar a Tafraut. Negociamos un poquito y quedamos en dormir en Larache el sábado y coger el primer ferry el domingo. Me fui a llamar para reservar habitaciones con la guia en la mano. Habian cambiado todos los indicativos provinciales respecto a mi guia del 2001 y no se los sabía nadie, pero al final, el dueño de una farmacia sabia el prefijo, y pude reservar algo en Larache.

Comemos y arrancamos, con idea de hacer noche en Taliouine, y si llegamos con tiempo alguna pista por alli. Rumbo a Tazenaht la carretera esta casi desierta, hemos dejado la principal con mas trafico que sigue a Ouazarzate. En esta carretera sopla bastante viento lateral, aunque menos que cuando pase hace un año. Las formaciones rocosas son bonitas, pero no paramos a sacar fotos. Seguimos desde Tazenaht hacia Taliouine, dejando a un lado la carretera que lleva al tizi Bakoum, una zona preciosa que recorri el año pasado junto a una gente muy maja de Cordoba que conoci en Agdz comiendo cuando iba solo e hicieron la ruta conmigo ese día con sus todoterrenos(un abrazo pepe modelo y compañía).

Pero ibamos descubriendo una zona nueva para mí camino de Taliouine, recorriendo largas y monotonas rectas, solo algun puerto ya cerca de este pueblo. El Djebel Siroua, de 3mil y pico metros debia quedar al norte, y mas allá el Toubkal, por lo que había imaginado que esta zona seria más montañosa, pero estaba menos cerca del alto atlas de lo que yo habia calculado en casa. Tras tomar un té en Taliouine, mercado de azafran importante, que no tenia mucha vida ni nos gusto especialmente, Paco sugirió seguir a Tafraut para ir adelantando etapas, y alla fuimos. Eran unos 200 km, atravesando las montañas del Antiatlasnos dijeron lo que suponía llegar probablemente de noche ya a Tafraut.

Salimos de Taliouine en dirección Tafraut. La carretera nos gusta, no hay trafico, la poca gente que hay en los pueblos nos saluda al pasar. Disfrutamos vistas de las montañas anaranjadas a ambos lados mientras avanzamos por el valle. Al principio los kms pasan con facilidad, pero pronto las rectas desaparecen. Enlazamos una curva con otra sin descanso. La carretera no nos daría tregua hasta tafraut.

Estabamos cruzando de cabo a rabo el antiatlas. En la foto podeis ver la cantidad de montañas que hay, que si bien no superan los 2000m la mayoría, dan lugar a una sucesion de curvas interminable.

Pasaba el tiempo, y pasaban las curvas pero Ighrane, localidad a mitad de camino no acababa de llegar. Por fin allí, paro en el cruce y pregunto a la pareja de policias por la gasolinera. Nos hemos cruzado con controles policiales todo el camino y no nos han parado nunca, la mala fama de la poli marroquí creo que es un vestigio de otros tiempos y no esta justificada. Todo amabilidad y simpatía me indican el camino hacia la unica gasolinera que resulto no tener gasolina sin plomo, por lo que seguiremos a tafraut sin repostar. El pueblo parece muerto. Solo el viento hace que algo se mueva, a parte de un par de perros callejeros que deambulan cansinamente.

Le digo a Paco que estoy reventado, que vaya el delante que yo voy a ir despacito. La retorcida carretera, el frio, y sobre todo el cansancio acumulado, me hicieron sentir un bajon de reflejos tremendo y me encontraba torpe pilotando la moto. Con los ultimos rayos del sol cayendo sobre los suavemente ondulados montes del Antiatlas veia fotos lindas por todos lados, pero no podiamos parar demasiado. A unos 40 km de nuestro destino, paramos ya que no podia mas en el primer bar a tomar un te y unos pasteles. El bar era muy austero. Aquí tome esta foto. Sabeis que estaban haciendo?


Pues viendo un partido de la champions, Chelsea-Valencia ¡ (creo que iban por el chelsea). Ya unos días atrás entramos en un bar para ver que estaban viendo tan interesados un grupo de hombres y tambien estaban viendo futbol europeo.

Seguimos viaje, ya de noche completamente, y agradecí llevar delante a Paco, por la carretera estrecha y oscura que nos llevo finalmente a Tafraut. A la entrada, paro en una gasolinera, y cuando voy a preguntar por el hotel que habiamos reservado me doy cuenta que es ahí mismo, y que hay una transalp en la puerta de matricula austriaca, sin duda de otro viajero. El hotel era humilde. Limpio pero con baños precarios.


Aun estaba subiendo las maletas cuando conocemos a Frans, un austriaco muy majo. Su ingles no es demasiado bueno, pero tiene muchas ganas de hablar con nosotros.

Me cuenta que siempre habia querido hacer este viaje y se decidio a hacerlo en solitario, pero que su error fue que llevaba demasiado equipaje. Nos abre su habitación y nos enseña: un par de maletas de aluminio grandes, una tienda de campaña enorme, familiar, mochilas… realmente habia pasado. Nos da un mapa de la ruta que nos dice que acababa de hacer y decidimos hacerla mañana.

dia 7: Tafraut - Ait Baba - Agadir

El gran sur.

Por la mañana, tras desayunar y despedirnos de nuestro amigo austríaco, Frans. Tomamos camino de la ruta de las gargantas, hacia Souq el Afella.

El paisaje de Tafraut me encanta. Subimos por una carretera de curvas de 180º mientras contemplamos el caracteristico paisaje de Tafraut, con puntitos verdes sobre las montañas color ocre. El plano es facil de seguir (Hans tenia un libro austriaco con cientos de rutas en marruecos para 4x4 o moto, con puntos gps, etc. en España no hay nada similar). Pasamos varios pueblos y gargantas por una pista polvorienta. Me gusta especialmente Ait-Mansour por su vegetacion exhuberante y las paredes verticales del cañon, de color naranja intenso.

En un par de horas estamos de vuelta en Tafraut, despues de habwer completado relajadamente la ruta anterior, y aprovechamos para ir al cajero. Mientras Paco me espera en la terraza del Hotel Saint Antoine, voy a mandar un email ;-), y me enfrento con un teclado marroqui por primera vez. El Hotel, con piscina nos parece muy recomendable.

Paco quiere ir hacia Agadir, pero antes me acompaña a dar una vuelta por la carretera de Tiznit hasta Adai, pintoresco pueblo de casitas como de juguete. Luego seguimos por el tramo que habiamos hecho ayer camino de Ait-Baba. Tras una subida rápida y divertida por la carretera que se ve en la foto, paramos en el alto a contemplar el paisaje.

Dice una guia que la carretera hasta Ait-Baba es la mas espectacular y peligrosa de Marruecos. Plagada de curvas, transcurre por la ladera de las montañas con buenas vistas del valle, es estrecha y en varios kilometros el precipicio comienza al borde de la carretera. No encontramos practicamente tráfico. El hambre aprieta y no aparecen sitios donde comer. Damos gas con alegria pero, de nuevo, los kilometros no acaban de pasar. Por fin en Ait-Baba nos pegamos una buena comida en el unico hotel y restaurante que hay, con unas cocacolas frias de 35 cl.

A partir de aqui, la sensacion de aventura desaparece, el trafico aumenta y el paisaje empeora. Entramos en Agadir y paramos en el paseo maritimo junto a la playa. Hacia días que no estabamos en un sitio tan civilizado. Nos fijamos en los marroquies que pasean, muchos de ellos turistas, tan diferentes de las gentes de la montaña.



Tras Agadir, vamos mirando si hay hoteles al pasar los pueblos, hay varios donde se ve que debe haber bastantes surfers pero en otra epoca del año.

Otro día más la puesta de sol nos coge sobre la moto. Esta es especialmente bella. Hacia días que no estaba junto al mar. La contemplo pensando que el sol se pone tambien en mi viaje. Ya he visto Imilchil, el Sahro, Tafraut y lo que queda por delante ya no es nuevo para mi, y se que no me provocara las mismas emociones que éstos lugares.


Al hacerse de noche, bastante cansados, encontramos un hotel de carretera, donde nos atienden como siempre con amabilidad y simpatia.